¡Esta si es una crónica!

DEHESAS DE CERCEDILLA-REVENGA (25 de Abril de 2015)

El cartel de la excursión se anunciaba como “Ruta interesante y montañera”, un título muy atractivo para un club de senderismo, pese a lo cual la convocatoria no contó con la demanda que se esperaba. Pero algunos socios sí que pusimos ilusión y empeño para que la marcha saliera adelante, empeño ampliamente recompensado por la gran jornada de la que pudimos disfrutar.

Distancia: 18 km  Dificultad: media. Con dos notables subidas de 300m y 200m cada una en los 8 primeros km., el resto será de bajada. Duración: 6h. más paradas. Desnivel: 600m de subida, 800m de bajada.

La ruta ha quedado registrada por José Luis en wikiloc en este enlace.

Partimos de las dehesas de Cercedilla para de forma inmediata comenzar a subir los 400 m de desnivel hasta el collado de Marichiva. El grupo poco numeroso que formábamos mantenía un ritmo adecuado con el que todos íbamos progresando. Como es habitual en Jose Luis, nuestro guía siempre pendiente de todos.

Hacia la mitad de la ascensión realizamos la primera paradita de recuperación e instructiva. Frente a nosotros La Fuenfría y el mirador de la Reina, a la derecha el pico Majalasna y a nuestros pies el valle de la Fuenfría, ¡había comenzado el espectáculo!

DSC02444 (1)Contábamos también con el compañero Pacolu que comenzó por hablarnos de la introducción de lobos en el parque de Guadarrama. Durante toda la marcha tanto él como Josée Luis nos irían ilustrando con sus conocimientos del entorno paisajístico, de la flora y la fauna que nos iban apareciendo. Todo un lujo.

Continuamos un poco más hasta llegar al collado, otra paradita de avituallamiento.

¡Andando que nos queda mucho día!  Ahora, por estrechos senderos entre pinares descendiendo ligeramente hasta los “ojos del río Moros”, pequeños arroyos aparecían formando pequeñas cascadas en su descenso, para desaparecer y volver a asomar de nuevo.

Habíamos tomado un poco de aire y comenzamos el ascenso que ahora nos llevaría al collado de Tirabarra, unos 250 m. más alto que el anterior. Según nos aproximábamos la fatiga sin duda se incrementaba, pero con las oportunas paraditas de control todos lo íbamos superando.

Al llegar arriba un gran espectáculo se presentaba ante nuestros ojos: el impresionante valle del río Moros, a un lado la Pinareja (cabeza de la mujer muerta), al otro el Montón de Trigo, y al fondo el poderoso Peñalara. ¡ESPECTACULAR!

El espectáculo continúa. Primero una bajada un poco brusca que enseguida nos llevaría a encontrarnos con los pequeños y sinuosos arroyos que el deshielo iba formando, creando a su alrededor verdes praderas con las más diversas especies de arbustos y las primeras flores montañeras. Todo ello comentado por nuestros especialistas. Estos arroyos nos conducirían hacia el río de la Acebeda, donde decidimos instalar nuestro comedor de campaña. Los menús montañeros fueron aflorando y fuimos dando cuenta de ellos.

También fueron aflorando “la bota” y diferentes líquidos rojizos que compartíamos con bastante alegría. Una de las p’andarinas nuevas, María Jesús, nos obsequió con una botella por su debut, “en una reunión de urgencia de la Junta Directiva, se acordó como de obligado cumplimiento, que todos los nuevos p’andarines debían seguir este ejemplo. Así se les hizo saber a Tina y Antonio que también debutaban”. Luego por arte de magia también afloraron diversos líquidos en frascos pequeños a los que también se les dio cuenta ¡esto no es serio!

¡Ir terminando! La ya clásica voz de José Luis nos ponía en marcha.

DSC02518Ya en serio. Nos introducíamos en un impresionante y denso bosque de altos y rectos pinos de troncos anaranjados. Siguiendo el río, por un lugar determinado habría que cruzarlo, un puente de madera situado un poco más arriba así nos lo permitiría. No obstante algunos osados lo consiguieron pasar entre piedras y ramas ante la expectativa de los “paparachis”  preparados para obtener la mejor exclusiva de un chapuzón, pero se quedaron con las ganas.

Continuando por el bosque comenzaron a aparecer entre los pinos los primeros acebos, poco a poco eran más abundantes sumergiéndonos en el Pinar del Acebero, otro espectáculo para llevarnos a casa, prendido en nuestra memoria.

Ahí no terminaba la función y siguiendo el río hubo que cruzarlo de nuevo por un pequeño puente de madera, pero José Luis que se había venido preparado por si no había puentes, sacó de su mochila unas grandes katiuskas con las que cruzó el río, y los demás hubiéramos tenido que hacer lo mismo si no hubieran puesto estos puentes. Este guía está en todo.DSC02547

Ya sólo nos quedaba la guinda final, la histórica toma de aguas del acueducto romano de Segovia.

Poco a poco llegábamos al final de nuestra ruta, eso sí ya bastantes cansados, llevábamos como 18 km. y ya pesaban. Pero nos quedaba la apoteosis final de la cerveza fresca con la que brindaríamos por el espléndido día que habíamos culminado, con muy buenas sensaciones y muy bien acompañados durante toda la jornada.

La única pega que tuvo el día fue que muchos compañeros que lo habrían disfrutado con nosotros no pudieron hacerlo, brindamos porque en la próxima puedan participar. ¡SALUD!

Miguel

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